En esta columna, el autor de estas líneas desea compartir con los lectores de esta publicación la deliciosa sensación que le produce el conocer sobre aspectos poco divulgados de hechos antiguos y recientes, de realidades y perspectivas científicas, y, en fin, de todo aquello que satisfaga en algo el ansia que se experimenta en la búsqueda de la verdad de las "cosas" en éste y en cualquier otro universo.
Con la esperanza de poder cumplir con tan difícil objetivo, es que comienzo a escribir este artículo.
(Con el perdón de los físicos y de cualquier otro aficionado mejor informado).
Cosas del Universo:
El Universo es tan vasto con relación a la materia que contiene que, si se despojara de electrones a todos los átomos que se estiman existen en él, y se comprimieran en un solo núcleo compacto, este cabría cómodamente en el sistema solar.
Para hacerse una idea más precisa de lo que significa semejante contraste, podría recurrirse a una comparación más convencional: si se juntaran todos estos átomos aun con sus electrones (lo que significa multiplicar el "volumen" de su núcleo tres millones de veces, aproximadamente) el volumen del Universo sería con respecto a este conglomerado lo que un edificio de 31.180 Km. de ancho, 32.180 Km. de largo y 32.180 Km. De alto es a un grano de arena1.
Hablando de átomos, a mediados de Agosto del año pasado, un equipo multinacional de científicos que venían trabajando por el mismo objetivo, lograron, con la ayuda del ciclotrón del Instituto de Investigación Nuclear de Dubna, cerca de Moscú, la síntesis del elemento número 110 de la tabla periódica. Este átomo se obtuvo mediante el bombardeo de isótopos de Torio y Uranio con un potente haz de núcleos de Calcio y Argón. Se cree que este elemento prueba la existencia de una "isla" de átomos superpesados, resistentes a la desintegración radioactiva que abarcarían los elementos del 110 al 1142.
Pasando a otra cosa, no deja de sorprender la historia del excepcional cinetífico inglés Stephen Hawking. La vida de este hombre genial, es un ejemplo de lo que es capaz de llevar a cabo la mente humana ante todo tipo de adversidades. Postrado en su silla de ruedas motorizada y comunicándose a través de un sintetizador de voz, se ha hecho famoso por sus formulaciones acerca de los agujeros negros y la edad del Universo. Padece del mal de Lou Gehrig que se caracteriza por la desintegración gradual de las células nerviosas de la médula espinal y el cerebro que regulan la actividad muscular. Pese a esto y al pronóstico pesimista que los especialistas emitieron sobre su parálisis, que lo ha mantenido sentado sobre una silla de ruedas desde los 20 años, Stephen Hawking no sólo ha conseguido sobrevivir sino que, además, ha contribuido de manera fundamental a aumentar el bagaje de conocimientos sobre el Universo. Sigue pensando.
Fue comparado con Einstein por la revista "Time" y considerado como "El brujo de Espacio y el Tiempo" por la revista "Omni"3.
Algo muy interesante sobre la teoría del Universo cíclico... según esta teoría el Universo se expandirá hasta cierto punto de máximo "desorden", de máxima entropía, para luego "comprimirse" nuevamente al "huevo original" de mínima entropía, expandiéndose entonces en lo que se conoce como el "Big Bang". Pues bien, sigamos el razonamiento de Stephen Hawking en una entrevista realizada por la revista "Discover" (Febrero 1987)5: "El ser humano ha de consumir alimentos, que representan una forma ordenada de energía y convierte a ésta en calor, que es una forma desordenada de energía. Por lo tanto, la vida inteligente no podría existir en un Universo en contracción..." (en el que la entropía –el desorden- disminuye). De modo, pues, que si la teoría del Universo cíclico se confirma, contamos con entre 25 y 30 mil millones de años para encontrar una solución a este "problemita"4.
Retomando el texto de esta entrevista y haciendo una extracción de cifras, podría decirse que, si usted recuerda todo lo que ha leído en esta columna su memoria habrá grabado el equivalente a cincuenta mil bits de información. Esto implica que su cerebro ha incrementado su orden en cerca de cincuenta mil unidades. Sin embargo, mientras ha realizado esta lectura, usted ha convertido alrededor de cien mil joules de energía ordenada, en forma de comida, en energía desordenada en forma de calor el cual se ha disipado en el aire a su alrededor por convección y transpiración. Esto ha incrementado el desorden en el Universo en cerca de 3x1024 unidades, algo así como veinte millones de millones de millones de veces el orden conseguido debido a que usted recuerde este artículo. Por lo tanto, es mejor que deje de escribir antes de generar un estado de desorden total.
1.- "Isaac Asimov`s Book of facts", Red Dembner Enterprises Corp., 1979.
2.- Muy Interesante Nº 25, Editora Cinco, Mayo 1988.
3.- "El Universo de Stephen Hawking", John Bosloven, Biblioteca Científica Salvat Nº 25, 1986.
4.- "Los secretos de la Ciencia", Editorial Plankton, Barcelona, España, 1980.
5.- "The Seven Arrows of Time", Discover, Febrero 1987.
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