Cosas

Por Juan Carlos Aguilar

 

Esta columna estará dedicada al genio humano, específicamente a ese genio que, dedicado a la búsqueda de un patrón, coherente y sencillo a la vez, que explique nuestras observaciones, descubre por una mezcla casi mágica de intuición y herramientas lógicas, casi por pura deducción, una forma más general de describir el Universo.

Cosas de genios...

Un hombre, Isaac Newton (1642 – 1727), obsequió al mundo en 1665 con tres descubrimientos fundamentales: el método de cálculo diferencial e integral (Descubierto también, de modo independiente, por el matemático alemán Gottfried W. Leibniz); la composición espectral de la luz, junto con las bases de la óptica; la ley de gravitación universal y las leyes básicas de la mecánica. Téngase en cuenta que Newton contaba con sólo 23 años.

Este notable matemático y filósofo naturalista inglés había abandonado la escuela siendo adolescente, a petición de su madre, quien tenía la esperanza de que se convirtiera en un próspero granjero. Esto influyó para que ese año de 1665, mientras estudiaba en la universidad de Cambridge, decidiese pasar un año completo en el pueblecito campestre de Woolsthorpe (en donde había nacido), para recuperarse de un brote epidémico que había contraído. Fue en medio de este desasosiego espiritual en donde forjó sus mejores ideas. De allí la famosa leyenda de la manzana...

La historia de Newton y la manzana es una leyenda cierta. Newton mismo la describió. Vió caer una manzana de un árbol al suelo en una ocasión en que la luna en creciente se encontraba en el firmamento nocturno y se preguntó si acaso la luna se encontraría dominada por la misma fuerza que la manzana y supuso que, si la luna no salía disparada según una línea tangencial a su órbita era debido a que esta fuerza actuaba hacia la tierra, desviando a la luna constantemente de su camino convirtiendo a éste en un círculo (previamente, Newton había descubierto la ley de la inercia, la tendencia de un cuerpo de continuar su movimiento en línea recta a menos que sufra la influencia "externa" de algo que desvíe su camino).

No obstante, que lo dicho anteriormente concuerda con la versión "tradicional" de la historia, existe una parte de la leyenda que no es verdadera. Y es que cuando cayó, la manzana, no golpeó a Newton en la cabeza; Newton no necesitaba de ese "estímulo" adicional para captar el verdadero significado de tan corriente proceso natural.1,2

Esto es lo que más asombra de Newton, su capacidad para dar gigantescos pasos intelectuales de aquella forma fulminante, casi instantánea, casi milagrosa.

Las cosas han estado cayendo desde el principio de los tiempos. Que la luna gira alrededor de la tierra es un hecho que la humanidad ha creído a lo largo de su historia. Se necesitaría haber vivido en aquella época para comprender a cabalidad lo que significa que Newton haya pensado que esos dos fenómenos se debían a la misma fuerza. De aquí proviene el término "universal" aplicado a la gravitación newtoniana. La misma ley es válida en cualquier punto del Universo.2

Pero la ley de gravitación es sólo un ejemplo. En la feria de Stourbridge en 1663, a los veinte años, adquirió un libro de astrología, "sólo por la curiosidad de ver lo que contenía" lo leyó hasta llegar a una ilustración que no pudo entender, porque desconocía la trigonometría. Compró entonces un libro de trigonometría pero pronto vió que no podía seguir los argumentos geométricos. Encontró pues un ejemplar de los "Elementos de Geometría de Euclides" y empezó a leerlo. Dos años después inventaba el cálculo diferencial.

Se aprecia, en este tipo de actividades, como Newton lejos de ser un "genio esporádico" era una persona preocupada constantemente en alcanzar el entendimiento en infinidad de tópicos que iban desde el comprender si la luz era una "sustancia o un accidente" a la calibración astronómica de hechos históricos, pasando por un estudio sobre la reconstrucción arquitectónica del "Templo de Salomón". Lo asombroso era el poco tiempo que necesitaba dedicarse con ahínco a una cosa para extraerle sus secretos. Cuando se le preguntaba cómo conseguía hacer todos esos descubrimientos importante, Newton contestaba enigmáticamente: "Nocte dieque incubando" ("Pensando en eso noche y día").2,3

Newton hizo prácticamente todo su trabajo científico antes de convertirse en director de la Casa de la Moneda en 1699. Aunque reformó el sistema inglés de acuñación al tratar de suprimir la falsificación de monedas, lo que no fue una hazaña pequeña en si, los esfuerzos y realizaciones científicas de Newton fueron prácticamente nulos en sus últimos 25 años.1

(continuará).

Bibliografía.
1.- Asimov, Isaac. Book of facts. Red Members Enterprises. 1979.
2.- Sagan, Carl. Cosmos. Editorial Planeta.
3.- Christianson, gall E. "Newton". Biblioteca Salvat de Grandes Biografías. (Tomos 99 y 100) Salvat Editores, SA. (1986).

 

 

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