Quítame la vida, pero cuídala.

Por William Trabacilo

"Desear la inmortalidad es desear la perpetuación de un gran error". Otra vez. Por más que trató, no pudo recordar el nombre del autor de la cita.

Casi todas las mañanas, la fulana frasecita se aparecía, burlona. en su mente. Una vez se la dijo Carla Rox y en esa ocasión sonó tan disparatada...

Roine se aseó. A pesar de estar muerta, Carla insistía en recordarle su miserable condición. No le bastó con quitarle a Egor; se empeñó en ser mejor que ella.

- Café -ordenó-. No muy caliente. "Momento".

La dispensadora sirvió una taza, que Roine tomó distraídamente, mientras veía desplegarse en la pantalla de la pared la primera página del diario "Momento". Se oyó una voz agradable: "Le recordamos que debe cancelar mensualmente su suscripción a "Momento" para continuar disfrutando..."

- Cretinos -refunfuñó-. Pagué hace dos días. Maquinalmente, Roine comenzó a revisar el diario. Se divirtió un poco al enterarse del último escándalo político: La Presidente de la Federación Antillana, y su secretaria, fueron fotografiadas en actitud "demasiado íntima", mientras se bañaban en la piscina de la casa de descanso de la mandataria. Las imágenes fueron tomadas por el satélite periodístico "Cronkite", lo que le daba un tinte más amarillista al reportaje.

"Este periódico debería venir en papel, como los de antes. Por lo menos serviría para ponerlo en el baño", pensó, mientras pasaba las páginas plagadas de promesas de paz y de guerra, crímenes, escándalos y placeres escapistas. En fin, todo lo que debe tener un medio de comunicación que se respete.

Se fastidió.

- Cierra el periódico. Pon "Reinos de Cristal", de Oriano.

El patrón tipográfico del periódico dio paso a imágenes más poéticas, correspondientes al primer videodisco del músico Alberto Oriano: "Reinos de Cristal" era un poco anticuado y romántico, pero a Roine le gustaba.

Escogió su vestuario; un conjunto sencillo, y zapatos de corte bajo, en piel. La voz de la computadora central, insufriblemente amable, se dejó oír:

- Ya usó esa combinación el jueves de la semana pasada. Para este día, me permito sugerirle...

- Y yo me permito sugerirte que te vayas a comer mierda.

Por un momento, le hubiera gustado que la máquina se ofendiera, para poder discutir en forma con ella, con cualquiera. Se quedó pensando por un momento, recordando...

* * *

Había subido al piso 15 de la Torre Centro Solar. El ascensor emergió en el centro del Departamento de Diseño. Caminó a su izquierda, hacia el escritorio donde Carla Rox se ocupaba de modelar algún objeto que sólo ella podía ver y palpar, ataviada con unas gafas estereoscópicas y unos guantes táctiles.

"Allí estás, puta", se dijo Roine.

Carla la observó a través de las gafas, y articuló un saludo cortés.

- No vine a visitarte -cortó Roine-. Se que te estás revolcando con Egor.

- Ponlo así. De todos modos, estamos viviendo juntos.

- ¿Sí? ¿Crees que por mucho tiempo?

- No... no desde tu punto de vista, y esa es mi ventaja. Tienes ciento sesenta y cinco años, Roine y te ves como cuando tenías diecisiete. Probablemente te verás así durante los próximos seiscientos años. En cambio, Cuando Egor envejezca, yo también habré envejecido; yo puedo darle mi vida a un mortal, ¿puedes tú hacer lo mismo?

Por toda respuesta, Roine extrajo de su bolso de mano un objeto negro, y lo tendió en su dirección. Carla fue a tomarlo, intrigada. Nunca había visto...

Las cuatro detonaciones sorprendieron a los presentes, que observaron como la diseñadora era impulsada, asiento incluido, contra el ventanal detrás de su escritorio. Después de rebotar se deslizó sobre la silla, para que al final su cuerpo se distendiera en el suelo.

Mientras guardaba su vieja .357, y se dirigía al ascensor, Roine ordenó:

- Llamen a Mantenimiento. El escritorio debe estar limpio cuando llegue la nueva diseñadora.

* * *

-Buenos días. señora Albeaz. ¿Está disponible? La voz sacó a Roine de sus recuerdos. El último sorbo de su taza de café estaba frío, y lo retuvo unos segundos en la boca antes de tragarlo. Fue hacia la sala, para, verificar que la figura traslúcida que esperaba en el holoscopio era la de la detective Felixa Barzo. Roine pulsó el botón RECIBIR LLAMADA y la imagen tridimensional de Felixa se hizo más corpórea, pero seguía siendo una imagen.

-Buenos días, oficial -contestó de mala gana-. Estoy lista para el paredón.

- Acabamos de llegar. Estamos en la planta baja. ¿Desea que subamos?

- Estaba a punto de bajar... no hace falta, gracias.

- Bien. No tarde, por favor.

Cuando Roine salió, la música de Oriano seguía llenando el ambiente. Al cerrar la puerta, las imágenes de la pantalla se fueron disolviendo, lo mismo que los sonidos, hasta que sólo se percibía silencio y oscuridad en la vivienda. En su trayecto hacia la planta baja, Roine volvió a ser presa de recientes recuerdos...

* * *

El juez observaba a Roine inexpresivamente, mientras le explicaba su situación.

- No existe atenuante en su caso, señora Albeaz. Fue Ud. con la intención expresa de matar a sangre fría a Carla Rox, y lo hizo frente a testigos.

Roine se sentía incómoda. Había vivido tanto, que perdía la noción del bien y del mal. Carla Rox le estorbaba, así que la eliminó, y las consecuencias serían nimias comparadas con el placer. Pero en vez, sentía una desesperante angustia.

- La condena usual para un crimen como el suyo son 70 a 100 años de confinamiento criogénico -siguió el juez. Pero, indirectamente, el antiguo Proyecto Genoma nos ha brindado la oportunidad de probar un nuevo programa de reeducación...

Ahora el juez nombraba al maldito Proyecto Genoma. Uno de los logros del proyecto había sido la identificación del gen que regula el proceso de envejecimiento. Fue posible inhibirlo, y comenzaron a nacer personas que vivirían de quinientos a ochocientos años. Pero tales personas eran hijos de poderosos, o de los que participaron en el proyecto, y no todos recibieron la educación necesaria para llevar una vida tan larga. Unos terminaron suicidándose, otros, como Roine, se volvían antisociales. El Poder sin la Sabiduría. Roine odiaba al Proyecto Genoma porque había hecho posible su existencia.

-Roine Albeaz, la condeno a participar en el proyecto MetaRealidad, de la empresa Mens Ego. En principio, su tiempo de permanencia en el programa será indefinido; el sistema no funciona con sujetos congelados, y aprovecharemos que Ud. no tiene limitaciones de edad para darle a su condena la duración necesaria. Será evaluada periódicamente, y si en algún momento se considera que aprendió lo necesario, podrá reincorporarse a la sociedad. ¿Algún comentario, algo que no esté claro?

- ¿Qué quiere decir con tiempo indefinido? ¿Estaré condenada por el resto de mi vida?

- No entendió bien. Usted ha sido condenada a aprender, valga la incoherencia. Se habrá dado cuenta de que el tiempo necesario para eso depende exclusivamente de Ud.

* * *

Los recuerdos habían absorbido completamente a Roine. Su cuerpo funcionaba de modo automático cuando fue recibida por los policías; cuando abordó el vehículo junto a ellos, y cuando éste se desplazó por la ciudad hacia su destino. Únicamente al llegar recobró la noción del tiempo, al reconocer la escultura que adornaba la fachada del hermoso edificio, y que representaba una neurona.

- Mens Ego -murmuró Roine.

Kiro estaba ansioso por iniciar el proyecto. Aunque le hubiera gustado que MetaRealidad se usase en entretenimiento. Tenía tanto potencial...

El ingeniero Hans Marco chequeaba la temperatura de la cámara.

- Debemos disponerlo todo para recibir a nuestro sanguinario monstruo de maldad.

- Es raro -comentó Kiro-. Se supone que los artistas son temperamentales, pero Roine Albeaz no tiene el tipo de criminal implacable.

- No te dejes engañar. Físicamente, tiene el aspecto de una adolescente. Hasta se diría que es virgen... Pero tiene más de 150 años, ¿Quién sabe cuantas experiencias ha tenido, y qué trucos habrá aprendido de ellas?

- A lo mejor tienes razón. Pero me sigue pareciendo raro; hay algo en su mirada, en su forma de hablar...

- Ten cuidado: te conviene fiarte menos de las apariencias. ¿Y dices que ella es artista? Será que se dedica a las artes ocultas, porque nunca la he visto actuando, ni cantando.

- Claro que no, porque hay otras artes, fuera de tus prosaicos intereses. La verdad es que es escultora. La neurona de la fachada es uno de sus trabajos más notables. Ultimamente experimentaba en el fractalismo.

- ¿Fractalismo?

- Bueno, una escultura fractalista está compuesta por miles de esculturas más pequeñas, cada una de las cuales, a su vez, está formada por miles de otras esculturas, y así sucesivamente... se puede llegar a un nivel de detalle microscópico.

- ¡Pero eso no tiene sentido! Es absurdo crear esculturas tan pequeñas que no se pueden observar, y de poder observarse, resulta que son tantas que harían falta meses para verlas todas.

- Sí, y eso es lo hermoso. Cada persona ve un detalle del total, y como personas diferentes ven detalles diferentes, cada cual interpreta la obra a su manera. El sueño dorado de todo artista.

El otro no contestó. Conocía bastante a Kiro, y sabía que en ocasiones no hablaban el mismo idioma. De todos modos, la conversación fue interrumpida por la computadora del sistema de recepción.

- Detective Felixa Barzo. Custodia a Roine Albeaz, citada para hoy.

- Llegó nuestro espécimen, querido Igor -bromeó Kiro, imitando al estereotipo del científico loco-. Recibámoslo.

La mujer de aspecto juvenil, pero con la mirada más allá del bien y del mal, debía ser Roine. La otra, de uniforme negro, la carpeta en la mano y la expresión seria debía ser Felixa Barzo. Hans se dirigió a ella.

-Buenos días, detective. La señora Albeaz, supongo.

- En efecto. Debo supervisar el proceso, hasta que se cierre la cámara; así podré rendir el informe adecuado ante mis superiores.

- Muy bien. El señor Kiro y yo las conduciremos a la sala de Realidad Real... Señor Kiro... ¿Señor Kiro?

Kiro observaba a Roine, fascinado.

-En persona se ve tan... ¡Ay! Perdónenme, por favor. No sé en qué pensaba.

- Yo creo que sí lo sabe -dejó caer Roine mordazmente.

"Paciencia", pensó Hans, y terminó riendo para sus adentros:

- Si gustan acompañarnos...

La sala de MetaRealidad parecía elemental: sólo habían tres escritorios. En uno de ellos, una consola plana rezaba: VARIABLES FISICAS. Todas aparecían en cero. Sobre los otros dos descansaban sendas gafas estereoscópicas con audífonos.

- Son interfaces clásicas para Realidad Virtual explicaba Hans-. Una de ellas nos permite monitorear el Entorno Externo.

Es decir, podemos ver lo que ve la persona que se encuentre en la cámara. La otra, es para monitorear Percepciones. Así sabremos cómo reacciona el sujeto a los estímulos. Sabremos qué es lo que piensa.

- El sueño del dictador. No tendré privacía ni dentro de mí.

- La única forma segura de saber sí aprende es verificar ese aprendizaje en su mente. Son su boleto de salida, Roine.

Roine no replicó, pero parecía molesta. Su actitud era como la de una de esas adolescentes rebeldes...

- La temperatura de la cámara se regula automáticamente. También cuenta con un sistema de energía autónomo que rendirá 120 años sin interrupción. Tiempo más que suficiente, me parece...

Felixa interrumpió:

- Si las especificaciones fueron satisfactorias para el Ministerio de Justicia, no creo que haga falta que las describa, ingeniero.

Hans Marco se sintió ligeramente avergonzado.

- Tiene razón... Bien, comencemos. Señora Albeaz, en el cuarto adjunto encontrará una bata y unas sandalias. Puede cambiarse allí, y vendrá para que el señor Kiro le coloque los módulos de comunicación. Le sugiero que se despoje de cualquier prenda o adorno corporal, así como de cualquier tipo de maquillaje... aunque veo que no usa maquillaje. Permanecerá desnuda mientras esté en la cámara, así que entrará en ella con la bata, y una vez adentro nos la dará. ¿De acuerdo?

Roine se encogió de hombros, y se dirigió al pequeño cuarto adjunto. Mientras se preparaba, Hans verificaba la consola. Subrepticiamente observaba a Felixa, y se preguntaba si tendría otros intereses en su vida, además de su función como policía. Al cabo Roine salió del cuarto, pero sólo llevaba puestas las sandalias.

- No tiene sentido usar una bata por un minuto, sólo por protocolo. Señor Kiro, puede colocar los módulos. Kiro sentía la boca inundada de saliva. Marco y la detective no parecían sorprendidos, pero intercambiaron una mirada de desaprobación. Con la mayor compostura que pudo reunir, Kiro fijó los pequeños módulos adhesivos de comunicación en la cabeza, brazos y piernas de Roine. Esta lo miraba fijamente, la muy maldita...

- Puede entrar a la cámara.

Roine entró. El interior de la cámara era de color negro, y no estaba iluminado. Al tacto Roine supo que era esférico, de unos cuatro metros de diámetro.

La puerta se cerró, sellando la cámara. Hans se puso teatral.

- Kiro, la consola. Detective Barzo, bienvenida a MetaRealidad

* * *

Roine palpó en el fondo de la cámara una pequeña malla de orificios, semejante a un desagüe. Se preguntó si sería para orinar.

- Que vaina tan oscura.

Del desagüe empezó a brotar un líquido. Roine se retiró, temiendo que fuera nocivo. Acido, o algo así. Pero el líquido estaba llenando la cámara. y en poco tiempo Roine no tuvo más remedio que dejarse mojar. No era ácido.

- Ahora quieren que me bañe.

El nivel daba ahora al pecho de Roine, y otro temor se apoderó de ella.

- ¡Abran, maldita sea! Me quieren ahogar. ¡Tanta farsa, y lo que querían era condenarme a muerte!

Pronto la cámara estuvo totalmente llena, y el cuerpo de Roine flotaba en el centro. El líquido resultó ser respirable; Roine mantenía los ojos cerrados. Luego decidió que daba igual, y los abrió.

La sensación dentro de la cámara era muy agradable. "Posiblemente el líquido tenga también alguna clase de nutrientes".

Afuera, Hans monitoreaba la consola.

- La temperatura bajará a medida que la Sra. Albeaz se vaya relajando, de manera de ajustarse a sus requerimientos energéticos.

Roine empezó a sentirse a gusto dentro de la cámara. Había perdido la idea de su posición espacial. Flotaba en el infinito, un infinito lleno de El Líquido. Recordó a Carla Rox.

"Carla, estúpida; si pudieras verme; estás muerta, y ahora yo estoy disfrutando de esta paz. Debiste ver antes de sonsacar a... "

- La experiencia será más efectiva si el sujeto no está prejuiciado por sus experiencias -proseguía Hans-. Por eso, el programa bloquea la memoria. El proceso es similar a la amnesia senil: primero la memoria de corto plazo; los recuerdos recientes.

"Era una buena empleada. No había motivo para matarla. ¿Quién la habrá matado?"

¿Qué más daba?. Se estaba tan bien allí, que lo demás podía esperar. Mentalmente tarareó "Reinos de Cristal". Borrosamente recordaba a un nervioso joven tocando su cuerpo desnudo. Ahora 1a cámara tenía kilómetros de diámetro.

"Qué bella música. Debo averiguar el autor".

Pensó en la posibilidad de salir. Pero estaba allí por algún motivo, y de todas maneras se sentía bien. La música parecía ahora provenir de afuera. Hermosa. Le recordaba cuando... no recordaba qué. Pero sí recordaba... no, tampoco. La memoria de Roine semejaba una pendiente fangosa, y trataba de agarrarse a algún recuerdo como si fuese una ramita. Un destello de angustia:

"Mi memoria. Estoy perdiendo la memoria''.

Ah, pero no importa. ¿Quién quiere recuerdos cuando es feliz? Se sentía envuelta en un manto protector. A veces oía la música, a veces suaves voces le hablaban de mundos maravillosos, reconfortándola. La temperatura dentro de la cámara había bajado muchísimo, de acuerdo con la consola. Pero Roine no lo notaba. El manto era tan cómodo, tan seguro, tan cálido...

En cierto momento, las voces parecían estar apuradas, pero eso era ajeno a Roine. Se estaba demasiado bien para preocuparse. Algo, de pronto, llamó su atención. Un destello luminoso sobre su cabeza. Voces que gritaban afuera. Alguien intentaba sacarla.

"No. No quiero salir. Estoy mejor aquí".

Una fuerza terrible empujaba el cuerpo de Roine hacia fuera, intentaba resistirse, pero el mismo manto que le pareció tan protector, ahora le impedía moverse. Su cabeza salió fuera. Otra fuerza terrible, esta vez exterior, la atenazó por la cabeza, tirando de ella hasta sacar el resto de su cuerpo. Roine trataba de ver, pero el líquido impregnaba sus ojos, y la cegaba. Vació de líquido sus pulmones, para luego tomar una bocanada de aire.

- Ya está -dijo una voz-. ¡Que preciosidad! Ahora cortaremos... listo. Es una hermosa niña. señora Rox. ¿Cómo se llamará?

- Como mi bisabuela. Se llamará Carla.

"Yo no me llamo Carla. Me llamo..."

También lo olvidó. Ya no entendía lo que decían esas personas. De seguidas, quedó suspendida de cabeza, y recibió dos violentas nalgadas.

La angustia era demasiada; comenzó a llorar.

 

 

[Gaceta Año 12. Nº 24]   [Índice de Gacetas]   [AVCFF]


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